Santa Fe 2023
56º Latitud Sur - de Castilla a Tierra del Fuego
Piedras de Colmenar
Los minerales y el hombre
La piedra de colmenar es una piedra caliza que se extrae de las canteras de Colmenar de Oreja, una localidad en el sureste de Madrid rica en yesos y areniscas. Las canteras de Colmenar extraen una piedra muy apreciada por su aterciopelado color blanco marfil y su textura porosa que otorga facicilidad de talla, ha sido empleada desde la antigüedad para diversos fines que no requerían la dureza del granito. Desde el empedrado de patios y callejones o la confección de enseres agrícolas hasta grandes columnas palaciegas o marcos de puertas y ventanas que dieron trabajo y arte durante siglos. Dispersas por esta región aún existen notables ejemplos de las técnicas decorativas y constructivas de la piedra de Colmenar y muchas esculturas. Iglesias y el propio Palacio Real de Madrid la han empleado y la siguen luciendo.
La Península Ibérica ha sido desde tiempos remotos el dispensario de minerales de Europa. No sólo el hierro de Río Tinto, el oro de Las Médulas en León, o el carbón de las cuencas mineras. Menos conocido es el pigmento rojo extraido del centro de la península, el Cinabrio de Almadén, que aún luce en las pinturas murales de Pompeya y Herculano, y que ha sido empleado en todo el mundo durante siglos. También llamado hasta no hace mucho “rojo de almagre” o “bermejo” aunque a veces confundiéndolo con los rojos de óxido de hierro, tiene una agridulce historia que contar: por estar asociado al mercurio, el Azogue y la extracción de plata en el Nuevo Mundo
La Ruta del Mercurio
La minería en aguas profundas: Lo que los océanos ocultan
El insaciable apetito del progreso por el consumo de materias primas que yacen en la corteza terrestre lleva a concluir que las explotaciones mineras seguirán aumentando. El hecho de que tres cuartas partes de la corteza terrestre esté sumegida bajo kilómetros de agua a una presión insoportable y a una temperatura próxima a la congelación ya no es un problema. Desde que Jacques Costeau a mediados del siglo XX desarrolló el primer sistema autónomo que permitó permanecer más tiempo en el mar privado de oxígeno, muchas cosas han cambiado.
A medida que las tecnologías subacuáticas han ido permitiendo bajar a mayor profundidad, industrias altamente especializadas han podido instalar miles de plataformas de extracción de gas o petróleo y granjas eólicas en aguas profundas. También el constante mantenimiento de una inconmensurable red de tendidos de gas, petróleo, electricidad o fibra óptica que atraviesan los mares y océanos.
Las industrias mineras han encontrado en la oscuridad de los fondos marinos de todo el mundo la luz de sus beneficios. Por otra parte, estas mismas tecnologías estan ayudando a comprender mejor la naturaleza tectónica de nuestro planeta intimamente relacionadas con las ciencias oceanográficas y el trabajo de biólogos o arqueólogos marinos. La exploración en aguas profundas, más recientemente, han sido un consuelo para muchos que han podido recurerar a sus seres queridos víctimas de accidentes que ocurren el mar. Otras industrias informales, buceadores como los cazatesoros, ven en la posibilidad de encontrar pecios y piedras preciosas además de grandes tesoros de la arqueología subacuática.
Clarion-Clipperton Zone [CCZ]
El Dorado del siglo XXI
La zona Clarion-Clipperton, en el océano Pacífico entre México y Hawái, a cuatro kilómetros bajo el mar se encuentran los nódulos de manganeso, una de las mayores riquezas de minerales indispensables para la fabricación de teléfonos inteligentes o baterías para coches eléctricos y paneles solares. Es un nuevo "El Dorado" para las compañías mineras dispuestas a extraer esos minerales para complacer a una creciente clientela que vive en la creencia de que las energías renovables son respetuosas con el medio ambiente. "Necesitamos más metales", le dice a BBC Mundo Michael Johnston, director de Nautilus Minerals, una de las empresas con licencia para explorar la zona Clarion-Clipperton con fines mineros. "De algún lado tenemos que sacarlos".
A modern Eldorado: deep sea mining at the Clarion Clipperton Zone
por Ross Davies


