Santa Fe 2023
56º Latitud Sur - de Castilla a Tierra del Fuego
Palacio Celestial
De los cometas a la basura espacial
La aparición de al menos tres cometas en los cielos de Europa durante el otoño de 1618 consternaron a la población en Europa. Visibles a simple vista, estos avistamientos coincidieron con el inicio de la Guerra de los 30 Años y muchos vieron en el cielo una señal luminosa de malos presagios. Los cometas de 1618 fueron los primeros en ser observados con un telescopio y los astrónomos pudieron estudiar su trayectoria durante meses. A partir de 1619 las publicaciones de varios autores que analizaron el suceso desató una controversia científica y filosófica de tales proporciones que influyeron para siempre en el pensamiento moderno.
Por nombrar unos pocos, Johanes Kepler publicó en 1619 sus ideas sobre los cometas en su libro De cometis libelli tres al tiempo que enunció la tercera ley de los movimientos planetarios en Harmonices Mundi [leyes de Kepler]. Ese mismo año Orazio Grassi, el principal astrónomo en Roma, publica De tribus cometis anni M. DC. XVIII. Galileo se suma a las controversias y contesta a Grassi en su obra Il Saggiatore de 1623 donde refuta sus planteamientos y valida el método científico. Las leyes del movimiento planetario enunciadas empíricamente por Kepler fueron recogidas a finales de siglo por Isaac Newton en Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica.
Imágenes de cometas: Cometa de 1618. publicado c 1664. Cometa 2015 – NavCam | Rosetta
Cuatrocientos años más tarde, en la primavera de 2018, otro cuerpo extraño, aunque no extraterrestre, la estación espacial China Tianong –1 [Palacio Celestial], hizo su reentrada sin control en la atmósfera terrestre. Durante horas, el Palacio Celestial eran diez toneladas de chatarra a la deriva que podía caer en cualquier parte de la superficie terrestre. Felizmente para los chinos y resto del mundo habitado, este inesperado cometa artifical cayó en el Pacífico frente a las costa de Chile.
La diferencia entre un cometa y la basura espacial es que los satélites artificiales, sino se desintegran del todo, siempre acaban cayendo en alguna parte. Todo lo que sube cae. Por eso, la expresión latina DEORSVM NVNQVAM, “nunca hacia abajo”, en esta pintura, el retratado invoca un buen presagio a propósito de El Gran Cometa que se avistó en los cielos de 1577.
Cornelis Ketel. Retrato de Richard Goodricke of Ribston, York c 1578, Óleo sobre madera. 106 x 81 cm




