Santa Fe 2023
56º Latitud Sur - de Castilla a Tierra del Fuego
El Sátiro Danzante de Mazara del Vallo, Sicilia
Nuevos y Viejos Mundos
Mucho se habla de las calzadas romanas que conectaron los valles de Europa, de las rutas caravaneras que unían oriente y occidente, que cruzaban las estepas de Eurasia, o ¡las rutas transaharianas y los desiertos más allá de Arabia Pétrea. Sin embargo las comunicaciones terrestres formaban parte de una red de rutas comerciales mucho más compleja, donde los ríos, los mares interiores, las islas y los bordes continentales fueron los caminos de agua que determinaron en gran medida el devenir histórico de la humanidad, de su buena vecindad o de sus conflictos.
En la madrugada del 4 al 5 de marzo de 1998, los tripulantes de un barco pesquero informan del descubrimiento de lo que parece una pieza escultórica. Sumergida a 500 metros en las aguas de Mazara del Vallo, al suroeste de Sicilia, hoy se conoce como el Sátiro Danzante. Datada entre los siglos IV y III aC se trata de parte de una escultura de bronce que representa un sátiro, el ser mitológico que formaba parte de las reuniones orgiásticas del dios griego Dionisio y el Baco romano. Mazara del Vallo, la antigua ciudad portuaria custodia orgullosa en su museo arqueológico esta reliquia de bronce de la Magna Grecia.
La nueva generación lectora que nace en el siglo XVI, estaba descubriendo Nuevos Mundos en ultramar, pero simultáneamente estaba redescubriendo nuevos mundos en su propio pasado, en su pasado más mediterráneo, más meridional y más oriental. En el quatrocentto italiano maestros como Mantegna ya basan sus composiciones en la estatuaria y arquitectura grecorromana y los historiadores hablan de clasicismo arqueológico.
Los textos impresos de los primeros incunables pusieron el pie de foto al arte antiguo. Cuando 1506 se redescubre el Lacoonte, la copia en mármol del siglo I dC de un original griego del siglo III aC milagrosamente conservado bajo tierra casi en su integridad, se había vuelto a reescribir impresa en papel la literatura de los clásicos como Virgilio que le dio nombre y sentido a aquel bello grupo escultórico.
La antigua palabra “Ekphrasis” es un recurso literario que permite recrear, interpretar, explicar vívidamente una escena. Los primeros críticos de arte como Diderot creyeron verse reflejados en esa retórica en sus relatos descriptivos de las obras que analizaban, lo que dicen las imágenes y cómo lo dicen. Sin embargo, en ocasiones el relato escrito o hablado de un poeta, en lugar de un crítico profesional, basándose en la misma escena puede generar imágenes de gran interés para otro creador y alumbrar nuevas formas de expresar una misma idea, especialmente cuando ésta es universal.
A veces, una imagen no vale más que mil palabras.
La supremacia de la palabra sobre la imagen pintada, incluso si esta es de bronce, como este Sátiro que sigue danzando en el museo de Mazara del Vallo aunque haya perdido su cola, parece clara cuando Tiziano varios siglos después vuelve a interpretar el personaje “sátiro” y lo pone en una fiesta pastoril en el mundo idílico de la mitología conocida como la Bacanal de los Dioses. Esta pintura que cuelga al lado de La Ofrenda a Venus, tambien de Tiziano, son la puesta en escena de algunas descripciones de sátiros, dioses, venus y querubines que Filóstrato del siglo III dC. dejó escrito en griego en su libro “Imagenes”. En sus páginas describe pinturas romanas que ya no existen, o quizás nunca existieron. Pero está claro que Tiziano y la famila Este, soberanos del Ferrara, que encargó no sólo estas pinturas para su gabinete de alabastro, sinó tambien la publicación traducida al italiano de Imagenes, ese libro del siglo III que consiguió que la bacanal y los querubines se perpetuasen en el tiempo. Así al menos se comprende que los sátiros se comenzaran a representar después de su olvido en todos los grabados y pinturas durante el Renacimiento a partir de Tiziano, de los Este y de Filóstrato.


