56º Latitud Sur / de Castilla a Tierra del Fuego

Santa Fe 2023

56º Latitud Sur - de Castilla a Tierra del Fuego

Nuevos navegantes

Los veleros y el viento de los tiempos

En la navegación a vela, para bien y para mal, el viento es siempre un factor determinante. Cuando los galeones europeos emprendieron los primeros viajes a los mares del sur, más allá del continente africano, se encontraban en alta mar con un horizonte infinito, donde los vientos soplaban cada vez con más con fuerza en dirección al polo antártico.

Hoy se sabe que en la franja comprendida entre los 40 y los 60 grados latitud sur solo un 2% de la esfera terrestre es tierra y los vientos pueden soplar a sus anchas sin que ningún obstáculo geográfico se lo impida. A esto se suma el efecto cloriolis, el giro de los vientos constantes o planetarios, producidos por la rotación de la Tierra. Son los temidos vientos del sur, conocidos como los 40 Rugientes, los 50 Aullantes y los 60 Bramantes.

Hasta la apertura del Canal de Suez en 1869 y el Canal de Panamá en 1914 era inevitable rodear el cabo de Buena Esperanza en la “carrera del té” de Inglaterra a la India o rodear el cabo de Hornos para traer a Europa el nitrato de Chile del desierto de Atacama u otros minerales o, durante la fiebre del oro, la ruta que comunicaba San Francisco en la costa oeste con Nueva York en el este. En estas travesías muchos navíos naufragaron víctimas de los temporales y vientos huracanados frecuentes en la región.

Flying P-Liners: los superveleros alemanes Laeisz

Lo que fue una tragedia para muchos, para otros significó grandes beneficios, como para las compañías navieras y sus ultraveloces clípers, un tipo de velero mercante de mediados del siglo XIX que aprovechaba la fuerza de los vientos para desplegar una enorme superficie de velamen, a veces hasta 6 velas cuadradas en cinco mástiles con una altura descomunal. Diseñado para la velocidad, los clípers eran generalmente estrechos para su longitud. La empresa Laeisz se especializó en el comercio de nitrato de Chile. Sus naves pronto adquirieron una excelente reputación de puntualidad y confiabilidad, lo que dio lugar al apodo “Flying- P” porque todos sus barcos comenzaban con la letra “P” y "volaban" sobre los mares.

Derecha: El Preussen, botado en 1902, con sus cinco palos fue el mayor clíper salitrero construido Izquierda: El Pamir, el último velero mercante que cruzó el Cabo de Hornos en 1949,

Pisagua botado el 23 de septiembre de 1892 hizo el viaje de Iquique [Chile] a Lizard Point [Inglaterra] en 74 días. La compañía Laeisz tenía algunos de los barcos de vela más grandes jamás construidos. Experimentaron con cinco mástiles de casco de acero, el primero Potosí [1895], un barco de cinco mástiles hizo el viaje de Chile a Inglaterra rodeando el cabo de Hornos en 1904 en solo 57 días, un récord en ese momento.

El Preussen [1902], con sus cinco palos y 8.000 toneladas de desplazamiento fue el mayor clíper salitrero construido. Sin embargo, los cálculos de rentabilidad hicieron que barcos posteriores, como el Pekín o el Passat, volvieran a ser valeros de cuatro mástiles.

Pamir [1905] con sus cuatro mástiles, fue uno de los famosos veleros Flying P-Liner de la compañía naviera alemana F. Laeisz. y el último velero comercial que rodeó el cabo de Hornos, en 1949. Peking se lanzó en febrero de 1911 y partió de Hamburgo para su viaje inaugural a Valparaíso en mayo del mismo año. Permaneció en el comercio de nitratos hasta que el tráfico a través del canal de Panamá fue más rápido y más económico.

El último barco de vela ordenado por la compañía Laeisz fue el Padua en 1926. Posteriormente, la compañía Laeisz solo ordenó barcos de vapor.

El Flying Cloud fue un clíper construido en 1851 que estableció el paso más rápido entre Nueva York y San Francisco a las pocas semanas de su botadura, tres años más tarderompió sus propios récords, que se situaron en 89 días y 8 horas. Un ejemplo de carteles publicitarios anunciando los “veloces” cliper es el del Hornet, un clíper estadounidense de la década de 1850. Más de tres meses de viaje por mar antes de la construcción del ferrocarril que unió las dos costas norteamericanas.